Como es pasar un cumpleaños lejos de tu casa

Tengo la suerte de viajar mucho. Me encanta, me apasiona, me motiva. Desde el 2009 en adelante, conocí miles de lugares. Me enamoré de Londres, me encandilé con las luces de Praga, soñé enfrente del Glaciar Perito Moreno, cené en las arenas de las playas de Gales, intenté encontrar al monstruo del Lago Ness y así podría seguir. Viajé en muchas épocas del año. Tuve mucho calor y mucho frío. Caminé horas y horas con tres camperas sobre mi lomo, y vacié litros y litros de agua intentando evadir el ardiente sol de vaya a saber que lugar. Pero había habido una fecha en la que siempre estaba en mi (no tan) amada Buenos Aires. Cuando el reloj marcaba el comienzo del día 15 de Septiembre, siempre pero siempre me encontraba en mi casa de Villa Lugano y una mini torta con velas venía a mi encuentro, sumado a algún que otro regalo, los saltos de mi perro, los abrazos de mi familia y los sonidos del celular, ansioso por lo que lo atienda. Hasta este año, claro.

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Viajar es, diría yo, la droga mas saludable y mas hermosa. Pero, como toda droga, no deja de volverse adictiva (papá y mamá, si algún día leen esto, eso de que se vuelve adictiva me lo contó un amigo). Y entonces cada día querés un poquito más. Y yo no alcanza con un viaje de 1 semana a Brasil. Ya no alcanza con un viaje de 45 días a Europa. Ya no alcanza con nada, siempre querés mas. Y entonces con la excusa de nacionalizarme Italiano, me emprendí en una aventura más. Mis antepasados me tenían un regalo preparado pareciera. Era la oportunidad de saltar aduanas por todo el mundo, de dejar de hacer colas y que te miren con cara rara. Era la oportunidad de dejar de dar explicaciones. No porque me avergonzara ni mucho menos ser Argentino, sino porque, básicamente, esta oportunidad me abría una puerta al mundo. Una más. Y la tomé y me fui. Y me vine a donde escribo estas líneas, a Brienza, en el sur de Italia. Y acá finalmente llegó el día en el que el 15 de Septiembre amanecí en un lugar diferente.

Aunque parezca raro, me generaba mucha intriga pasar esta fecha fuera de casa. Era la primera vez. Varias preguntas se me venían a la cabeza: A qué hora me empiezan a saludar? A mis 12 o a sus 12? Alguien sabrá que es mi cumpleaños acá? Estaré todo el día solo? Voy a llorar? Van a llorar? Y muchas más. Creo que en un punto quería que el calendario se saltara esta fecha, que tuviera un año mas pero sin saberlo, hubiera sido más fácil. Porque no solo es duro para uno, también es duro para el otro, asumo. Alguna gente quiere saludarte, quiere estar con vos, compartir esa cena, esa salida con amigos, o lo que fuere que uno hace en su cumpleaños. He tenido cumpleaños feos pero tenia la sensación que este iba a estar en el podio.

Pero para sorpresa mía, entró en el podio, de los mejores de mi vida. Mira, te cuento porque:

  • Me empezaron a saludar a las 12 de Italia, cuyo reloj esta adelantado 5 horas con respecto a Argentina. Y me terminaron de saludar a las 12 de Buenos Aires. Por lo que tuve un cumpleaños de 29 horas. Récord!
  • En el lugar donde me hospedo me hicieron una tremenda torta, me saludaron, me llevaron a comer y a tomar algo. Conocí gente nueva y a cada uno que le decía que era mi cumpleaños, brindaba conmigo, cerveza de por medio.
  • Empecé mi cumpleaños viendo a Boca! Nunca me había pasado algo así. Por la diferencia horaria, las 12 de Italia coincidieron con el final del primer tiempo del partido de Boca. Curiosidad es verdad, pero una de las lindas.
  • Recibí miles de saludos por escrito. Mucha gente al no poder llamarme, decidió expresarse usando el teclado. Y al estar lejos y computadora de por medio, rompieron la timidez y me dijeron cosas que nunca, o pocas veces, me habían dicho. Guardo esos saludos para leerlos el día que haga falta un empujoncito.
  • Tuve el tiempo y la paz necesaria para darme cuenta que tenía un año mas y poder valorar las cosas que había logrado, y las que estaba por lograr.

En fin, estuve solo pero acompañado, mas que nunca. Una sensación que todos algún día tendrían que experimentar. Me hicieron sentir querido y eso es un tanque de nafta infinito para seguir en el camino del viajero, en el que los tropiezos son moneda corriente y uno necesita de hombros que los levante.

El miedo es grande, es verdad. A la soledad en una fecha especial. Al olvido debido a la distancia. A la melancolía. Al bajón. A las lágrimas y al sufrimiento. Pero todo logro viene acompañado con la superación de uno o varios miedos. Y éste no dejar de ser la excepción. A veces es necesario dejar de lado tradiciones, rutinas, comodidades, para descubrir el verdadero significado de algunas cosas y para vivir reinventandose.

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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