Edimburgo, un sueño a la escocesa

Nunca pensé que ese tren que salía de St. Pancras, la estación central de Londres, me iba a depositar en la que se convertiría una de mis ciudades favoritas. Junto a una amiga que me acompañaba en mi estadía prolongada en Londres decidimos tomarnos unos días libres del ruido de la capital británica para sumergirnos en lo que, según nos decían, era una ciudad de ensueño.

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Apenas bajamos del tren, tuvimos el típico recibimiento escocés. Lluvia. De esa que no tiene intención de parar. Pero en el esfuerzo de no mojarnos tanto y de conseguir un medio de transporte que nos lleve al Bed and Breakfast donde nos hospedabamos, levantamos la cabeza y vimos un Castillo. El Castillo de Edimburgo, en lo alto de la ciudad, vigilándola, cuidándola. No sabemos la razón todavía, pero ese Castillo hace que nunca dejes de mirarlo. Es un imán para la vista. No te cansas nunca, le encontrás detalles y te maravillas. Los volves a encontrar y te maravillas de vuelta. Único.

El Castillo de Edimburgo
El Castillo de Edimburgo

En fin, finalmente, luego de que Google Maps nos indicara a cuanta distancia se encontraba el B&B, decidimos tomar un taxi, no iba a ser tan caro. Confiamos en la honestidad escocesa, le mostramos el celular al señor taxista para que viera la dirección y confiamos en él para que nos llevase. Aunque mi amiga y yo manejamos muy bien el inglés, en escocia tienen un acento muy cerrado que, al menos al principio, hace pensar que hablan otro idioma. Después con el tiempo te vas acostumbrando.

10 minutos después Lizzy nos estaba abriendo la puerta de su casa transformada en Bed and Breakfast luego de que sus hijos dejaran el hogar en busca de independencia y una vida. Si alguna vez andan por Edimburgo, no duden en ir al que considero el mejor B&B en el que alguna vez estuve (Acá les dejo la página) . Quedamos sorprendidos con cada cosa de ese lugar. Los cuartos, las facilidades, la hospitalidad, el desayuno (Dios, que buen desayuno), la simpatía de la dueña. Todo, absolutamente todo.

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Desayuno a lo Lizzy

Tan encantado quede con ese lugar que fue mi elección para hospedarme las  otras dos veces que volví a visitar Edimburgo. Una fue un par de meses después de mi primer visita, en un tour por el Reino Unido, desde el sur hasta el norte. No podía no pasar unos dias por Edimburgo. La otra, con mis amigos un año después, dentro de un eurotrip de un mes. Les juré una y mil veces que Edimburgo era un “must” en nuestro itinerario y que iban a comer el mejor desayuno de sus vidas. Y así fue.

Edimburgo es chica, por lo que las tres veces que estuve recorrí basicámente los mismos lugares. Pero los recorrería una y mil veces más. Sus rincones son pasajes a viajes mentales increíbles. El B&B estaba alejado del centro, a unos 20 minutos caminando, o 10 en bus. Por esos pagos los colectivos son de 2 pisos también, pero nada del rojo londinense.

Depende el día, la elección era bus o caminar (si elegís el bus, no te olvides de decirle al chofer que queres un “day ticket”. Sirve para todo el día para cualquier colectivo y no es tanto más caro que un boleto simple). Si caminaba, el recorrido me hacía pasar por el Jardín Botánico de Edimburgo, el más lindo que conozco hasta ahora. Era cuestión de caminar en linea recta entre el B&B y la ciudad vieja. Y el Jardín estaba literalmente en el medio de este camino. Un oasis verde en medio de la ciudad. Entras y no escuchas un solo ruido de lo que pasa afuera. El placer de sentarte en un banco del Jardín y leer un libro lo deberían poder experimentar todos en sus vidas. Técnicamente hablando, es un lugar muy rico con muchas especies de plantas. Sinceramente, se poco y nada acerca del tema. Pero la paz que encontré en ese lugar todas las veces que fui, dificilmente la vuelva a encontrar (para no ser injusto, toda Edimburgo te da paz, pero el Jardín más todavía).

Jardín Botánico
Jardín Botánico

Saliendo del Jardín y continuando la caminata en linea recta, desembocas en la New Town de Edimburgo. La parte más “moderna” de la ciudad. Callejones de encanto con pubs uno al lado del otro. Algún que otro Starbucks (en donde las personas que atienden, con tal de hacerte sentir cómodo, te halagan hasta la cadenita que cuelga en tu cuello. “Nice!”. Así me dijo el chico que tomó mi pedido, señalando la cadena que llevaba en ese entonces). El infaltable Hard Rock Café. Bares para desayunar y leer las noticias. Todo mezclando lo típico y lo moderno. Sencillamente encantador. Y Princess Street, la calle principal que enfrenta al Castillo. Locales de ropa típicos en Europa, librerías y los locales de souvenirs vendiendo desde boinas hasta polleras de todos los colores.

Pero no existe una New Town sin una Old Town. Siguiendo el camino, siempre en linea recta, aparece unas escaleras (bastante largas por cierto) que terminan desembocando en la ciudad vieja y la Mile Road, la calle que recorre esta parte de la ciudad.

El castillo es una parada recomendada cuando se recorre la ciudad vieja. Una fortaleza llena de historia y recobecos por explorar. Cada cuarto tiene su historia y hace que no pares de leer y leer acerca del mismo. Durante el día ofrecen tours totalmente gratuitos (bueno, incluidos en la entrada que se paga al entrar) que te dan una idea bastante clara acerca de la historia del Castillo. No toma más de una hora y sirve para entender muchisimas cosas. Eso sí, solo en inglés y con acento escocés. Pero vale la pena. No podes abandonar el castillo sin pararte al lado de los cañones y ver la vista panorámica de Edimburgo, desde la ciudad vieja hasta el mar (ah si, Edimburgo tiene playa).

Vista panorámica desde el Castillo
Vista panorámica desde el Castillo

Saliendo del castillo, empieza la Mile Road, una calle que te hace viajar a épocas medievales. Pubs, lugares para comer, todo es encantador. La catedral de Edimburgo se erige en el medio de esta calle. Vale la pena entrar. Sencilla e imponente. Al menos 5 minutos hay que entrar. Esa catedral tiene magia.

Si vas durante el mes de Agosto, te vas a encontrar con prácticamente toda la ciudad vieja llena de espectáculos callejeros y toda la ciudad poblada por comediantes y actores. Esto es porque en Agosto se lleva a cabo el Fringe Festival, un festival gigante que toma todo Edimburgo. Si planeas visitar la ciudad durante este mes te recomiendo que reserves lugar para hospedarte con tiempo, sobre la fecha es imposible conseguir.

Shows callejeros en el Fringe Festival
Shows callejeros en el Fringe Festival

Todos los rincones de la ciudad estan cubiertos por gente que demuestra sus habilidades, sea en la calle o en un teatro. Shows pagos o a la gorra. Stand Ups, dramas, comedias. Extranjeros, escoceses o británicos. La ciudad se encuentra llena de stands que dan información a la gente sobre los shows del día, los precios, recomendaciones, promociones. La ciudad respira otro aire ese mes. Y si el verano acompaña y sale el sol, todo es perfecto.

El mejor show callejero que vi en mucho tiempo
El mejor show callejero que vi en mucho tiempo

Fue en mi segunda visita a la ciudad que, después de ver uno de los mejores shows callejeros de mi vida, me senté en un pub sobre la Mile Road a comer algo y ver de reojo algun que otro show más. La gente iba y venía, la noche caía (en verano oscurece muy tarde, casi al punto que se pueden ver destellos de luz en esa linea imaginaria entre el mar y el cielo), una brisa corria, todo muy tranquilo. Mientras esperaba mi plato, en una mesa de dos con una silla libre, se me acercó un artista callejero preguntándome si podía compartir la mesa conmigo. Algo común por esos lugares pero para nada común de donde vengo, en Buenos Aires. Estaba en Edimburgo, así que acepté con gusto. Cerveza de por medio y un bife que reconozco era muy sabroso, el señor me conto su historia, de su show, de su vida, de Edimburgo, de sus amistades, de todo. Después de una hora compartiendo la cena con un desconocido, decidí seguir mi camino, no sin antes saludar al señor artista y recibir por parte de él un voucher con descuento para un show en un teatro cerca de donde estábamos. Ya tenía entrada para otra performance, sino hubiera ido. Esa mezcla de locura, amabilidad y caradurez es la que hace a Edimburgo única. Me fui caminando con una sonrisa, una grande.

Menos conocida pero no por eso menos bella, aparece la playa de Edimburgo. Un poco más alejada del centro, en la dirección opuesta. Es más complicado llegar caminando, asi que la mejor opción es el bus con dirección a Portobello Road (son pocas las líneas de colectivo que recorren Edimburgo y en cada parada esta el camino que hace cada línea. Es muy simple ubicarse). El B&B de Lizzy tenia la parada en la esquina, donde pasaba un colectivo que iba para el centro y otro para la playa. Una playa gigante y desierta. Solo algunos padres jugando con sus hijos, tirando el freezbe o la pelota. Perros corriendo sin correa. Bares a la  orilla del mar para tomar un té y comer algo. No es recomendable entrar al agua, la temperatura no es la mejor. Pero si el sol ayuda, sentarse a leer y ver el mar es un lujo que da Edimburgo. Un par de horas en ese paisaje ayuda, y mucho.

Edimburgo y sus playas
Edimburgo y sus playas

Edimburgo y sus bares es una historia aparte. Cada uno tiene su ambiente especial. Cada uno es único. No hay dos iguales  y eso hace que quieras entrar a todos. Los hay en la ciudad vieja y los hay en la ciudad nueva. Muchos sirven comida (si vas entre las 6 y las 9, 9 30 de la noche. Más tarde, olvidalo) y todos sirven Guiness y whisky. Comer en un pub es otro “must” de la ciudad. En mi primera visita junto a mi amiga entramos a almorzar en uno de los tantos pubs de la ciudad nueva y ordenamos Fish and Chips, especialidad de todo el Reino Unido. Insuperables. Un plato que alguna vez en la vida hay que probar y más si es en un pub de Edimburgo.

En una de mis primeras noches en la ciudad llegamos a un Pub en la ciudad nueva, ambientado con barriles y una barra de lujo. Me acerqué el barman y le pedí algo con whisky, que elijiera el. Me miró y me preguntó “Escocés o Americano?” No me dio tiempo a responder que me dijo, con una sonrisa en su cara, “Si decís Americano, ahi tenes la puerta”. Escocés entonces! No se que hizo durante los siguiente dos minutos pero si que me sirvió un trago fenomenal, trago que obvio tuvo su segunda ronda. Casi como un cuento de Borges donde las cosas que son terminan no siendo, nunca volví a encontrar ese bar. Lo busqué y lo busqué infinidad de veces en mis vueltas a la ciudad, pero nunca lo encontré. No pude volver a tomar ese trago pero si conocer mas Pubs de la ciudad y así poder afirmar que vale la pena entrar a absolutamente todos.

Pubs @Edimburgh
Pubs @Edimburgh

Y obvio, después de una noche de bar o de un día recorriendo, no hay nada mejor que perderse por la ciudad, caminarla, llegar a parques escondidos, rotondas, plazas, callejones. Ver las casas iguales, escuchar el silencio, respirar aire puro. La tranquilidad que se vive en Edimburgo es envidiable. Eso sí, si vas en invierno, abrigate, porque la caminata va a ser fresca.

Old Town, New Town. Jardín Botánico. Fringe Festival. Castillos, playa y pubs. Shows callejeros o en teatros. Amabilidad, caradurez y hospitalidad. Lluvia, y mucha. Sol, cada tanto. Calles llena de historia. Eso y más tiene Edimburgo. Una ciudad con alma de pueblo y corazón de capital.

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Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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