Notas mentales de un viaje andaluz con amigos, Volumen I

La vida de un viajero te mantiene continuamente en movimiento. Es verdad que, después de tantos viajes, uno quiere estar quieto unos meses. A veces el frenesí de estar 2 o 3 días en cada ciudad, armar y desarmar bolsos, buscar el mejor precio en los hostels e intentar aprovechar al máximo los días en cada ciudad despertándose temprano y acostándose tarde cansa un poco. No quiere decir que a uno le deje de gustar viajar, sino que el cuerpo pide un poco de calma, necesita recargar energía.

Plaza España - Sevilla
Plaza España – Sevilla

Pero cierto también es que una vez que esa energía se transformó (ley de la conservación de la energía), uno quiere volver al ruedo, aunque sea por unos días. Como para despuntar el vicio. Y asi fue que surgió el viaje a Andalucía. En realidad, esa fue una de las razones. La otra me lleva un poquito más para atrás, cuando todavía estaba en Buenos Aires. Un amigo me contó que iba a viajar a Europa 21 días durante Noviembre. Iba a andar por Madrid, Londres y Andalucía. En ese momento me consultó si iba a estar por Europa cuando el estuviera, a lo que respondí afirmativamente. O al menos ese era mi plan. Plan que terminé cumpliendo pero con menos recursos monetarios de los que esperaba. Por lo tanto, la idea nuestra de encontrarnos en Londres e ir unos días a Dublin se volvía una ilusión. Los pasajes, por más low cost que fueran, significaban un gasto muy grande. El hospedaje sumaba a la causa, por otro lado. Por otro lado, por esos pagos, los precios son muy altos y mis finanzas no se podían permitir ese costo de vida, aunque fuera una semana solamente.

Y cuando el “no” estaba 99% confirmado, mi amigo me sugirió cambiar el destino y que lo encuentre en Málaga. Alquilábamos un auto y recorríamos Andalucía. Los precios eran más baratos, los hospedajes también. La idea cerraba más. Por otro lado encontré un pasaje que se acomodaba a mi cuenta bancaria y, en un lapso de locura, apreté “Comprar”. Impulsos de viajero. Les dije, la energía se había transformado y había que volcarla de alguna manera.

Mercado de Málaga
Mercado de Málaga

Durante el mes y medio previo al viaje busqué clientes para Just DOxIT (mi pequeña empresa de Social Media, Web & Mobile Design y Servicios IT) de una manera frenética, intentando que alguien me financie el viaje básicamente. Propuestas por doquier y trabajos cotizados a un precio mucho menor del real, con el único fin de engrosar las finanzas y poder realizar el viaje por Andalucía. La meta se logró (sobre la hora y sufriendo hasta el final) y pude viajar tranquilo (iba a hacerlo de todas maneras, pero al menos de esta manera estaba un poquito más cómodo). Ahora era solo cuestión de disfrutar. Que sea rock!

Conseguí que me llevaran de Brienza a Roma para tomar el avión. La hora no era la mejor pero bueno, me ahorraba unos euros de transporte. Esperé en Fiumicino incontables horas intentando dormir en las sillas más incómodas del mundo. Me tomé el avión con destino a Málaga pero con escala en Madrid. Otras 3 horas de espera en Barajas para si, finalmente y después de casi un día de viaje, llegar a destino. A última hora un tercer amigo se había sumado a un tramo del recorrido. Ellos dos ya estaban en Málaga, yo fui el último en arribar. Me encontré con ellos en la noche malagueña, hicimos el check-in y nos fuimos de tapas. Como para no perder el tiempo.

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Esa noche se durmió en hotel para recargar fuerzas. Pero no era el hospedaje que teníamos en mente para el resto del viaje. Al otro día hicimos un walking tour por Málaga para tener un pantallazo de la ciudad, almorzamos algo y buscamos el auto para arrancar la travesía. Primer destino, Granada. Ya teníamos las entradas para la Alhambra desde hacia unas semanas (si van a ir, resérvenlas con anticipación. Sino es muy probable que se queden sin entrar. Acá les dejo el link). A uno de mis amigos se le había extraviado la valija y todavía no aparecía. Al margen de su obvio malestar por estar con el mismo jean y la misma remera hacía 2 dias, en esa valija estaba mi bombilla nueva. Lo que quería decir que estabamos sin mate para la ruta. Caos. Crisis. Apocalipsis.

En fin, sin mate pero con música y unas rutas en impecable estado, completamos el tramo MálagaGranada en algo así como 1 hora y media. Entre el GPS y la excelente señalización de las autopistas por esos pagos, el viaje fue un trámite. Ahora el desafío era manejar por Granada. Ciudad histórica si las hay, con cuestas por todos lados y callejuelas que le presentan un desafío al conductor. Varias veces hubo que cerrar los espejos retrovisores para evitar algun toque. Finalmente conseguimos estacionar el auto a unas cuadras del hostel, bajamos las valijas (los que las teníamos) y cuando caia la noche en Granada, hicimos el check-in. Ahora sí, en un hostel, como debía ser. Me lo habían recomendado hacía unos días y ya teníamos la reserva hecha. Estuvo a la altura de las expectativas, sin dudas. El nombre, Makuto. Mucha onda y mucha tranquilidad. Saber que al otro día madrugabamos para ir a la Alhambra no fue un impedimento para ir de tapas esa noche. “Una cerveza y te regalamos una tapa” es el lema popular en Granada. Bienvenido sea! Recorrimos varios lugares para finalmente volver al hostel con la panza llena. Nos fuimos a dormir. Al otro día teniamos un día largo.

Vista de la Alhambra de noche
Vista de la Alhambra de noche

Sonó el despertador muy temprano y junto a esa horrible sensación de tener que despertarse, vino un ruido familiar que no era para nada alentador. Gotas de lluvia cayendo a una velocidad alarmante. Diluvio en Granada. Un diluvio que no tenia intención de parar. El paraguas no era un instrumento de nuestros bolsos por lo que la visita a la Alhambra se vislumbraba acuática. Cosas que pasan. El agua no lástima. Nos bañamos, desayunamos y emprendimos camino. Aunque seguía lloviendo, el ritmo era menor, por lo que hacía todo más tranquilo. La Alhambra es algo mágico, sin dudas. Desde la entrada en los Palacios Nazaries hasta la salida, cada rincón es asombroso. Al principio capaz no te das cuenta de la magnitud, pero mientras más avanzas, mas te maravillas. Un guía en Sevilla, unos días después, nos dijo algo muy cierto: “La Alhambra tiene todo. Tiene historia, tiene jardines, tiene estructura, tiene altura para ver la ciudad, tiene todo”. Y fue un comentario muy cierto. La historia (contada de una manera muy rápida y hasta burda) cuenta que Granada fue ciudad musulmán por un tiempo y la última en caer frente a la Reconquista Española. Durante este tiempo se construyó la Alhambra, una suerte de Palacio de Reyes que más que Palacio es una ciudad dentro de otra. Una fortaleza. Jardines y más jardines decoran este lugar. Podes perderte durante todo el día que no te vas a cansar de recorrerla. Sencillamente asombrosa y un lugar al que todas las personas deberían ir, al menos una vez. Nosotros hicimos una visita rápida pero recomiendo ir con tiempo, comida en nuestras mochilas y quedarse paseando por la Alhambra el día entero (si el clima acompaña, obvio).

Vista Panorámica desde Alhambra
Vista Panorámica desde Alhambra

9 de la mañana empezó nuestro recorrido por la Alhambra y para el mediodía masomenos había terminado. La lluvia, aunque en menor intensidad, no tenia intención de cesar. Recorrimos un poco la ciudad de Granada, tomamos un café, agarramos el auto y emprendimos camino a nuestro nuevo destino, Córdoba. Esa mañana habíamos recibido el llamado de la compañía aérea diciendo que la valija había aparecido. Nos la mandaban al hotel de Córdoba así que todo marchaba bien. Otra vez las rutas no fueron inconveniente alguno. Más que rutas son autopistas, es un placer manejar por esos lugares. A izquierda y derecha el paisaje nos ofrecía plantaciones de olivos hasta perderse en el horizonte. Impresionante. A unos 100 km de Córdoba vimos un restaurant de ruta que nos tentó bastante y decidimos parar a almorzar. Sabia decisión. Espectacular almuerzo. Con la panza llena recorrimos el último tramo y llegamos a Córdoba antes que caiga el sol. Nos  hospedamos, reencontramos con la valija faltante y descansamos un poco. Haber madrugado pasaba factura a esas horas.

Al otro día teníamos como destino Sevilla, por lo que nuestra intención era descansar en la noche Cordobesa porque, sabíamos, la noche de Sevilla iba a ser agitada. Como todo plan de viajero, nunca se termina cumpliendo. Mientras yo estaba en una reunión via Skype para Just DOxIT, mis amigos fueron a buscar algun bar para picar algo. Me mandaron las coordenadas por celular y los encontré allí un rato después. Lo que al principio fue tomar algo en un bar se convirtió en degustar un increíble jamón ibérico, una especie de papa rellena gigante y alguna que otra cerveza. Todo en el Mercado de Cordoba, situado en el centro de un boulevard gigante, que hace las veces de sector verde de la ciudad. El bar se convirtió en una especie de after office y terminamos, obviamente, volviendo bastante tarde a nuestras camas.

Al fondo se puede ver la Mezquita
Al fondo se puede ver la Mezquita

Decidimos dormir un poco más la mañana siguiente para, con más energías, recorrer un poco de Córdoba y antes que cayera el sol, emprender el camino a la tan prometedora Sevilla. Córdoba es una ciudad hermosa, que mezcla la tranquilidad de una ciudad no tan grande con los encantos de una ciudad que es mas que un pueblo de ruta. Una combinación perfecta. Por cada paso que uno da se encuentra con un patio diferente. Todos decorados con azulejos de diferente precedencia. Imposible irse de Córdoba sin comer la cola de toro. Un manjar. Como tapa o como ración, merece la pena el gasto. Alguna tortilla para acompañar, o salmorejo porque no. La comida es un fuerte en toda esta zona.

Córdoba también tiene pasado musulmán y eso se ve en cada paso que das en la ciudad. Y se termina de comprobar con la inmensa mezquita que tiene la ciudad. Mágica por fuera. Por dentro dicen que también. Nosotros, sinceramente, decidimos no entrar. La Callejuela de las Flores es otro “must” de Córdoba. Es un simple pasaje, menos de 100 metros. Pero es un viaje encantador. Solo 100 metros, si. Pero 100 metros donde te abstraes de lo que te rodea y te sumergis en un viaje de olores y fragancias.

Callejuela de las Flores
Callejuela de las Flores

Así que bueno, con las valijas en nuestro auto, agua caliente en el termo, yerba, bombilla y música, emprendimos nuestro viaje a Sevilla. Caia la tarde y mantenerse despierto costaba pero entre charlas y mates, se pudo lograr. Llegar a Sevilla no fue difícil para nada. Pero estacionar el auto… uf, eso si fue un desafío. Creo que en llegar a Sevilla tardamos 2 horas. En estacionar el auto, 1 hora mínimo. Finalmente conseguimos un lugar cerca del hostel y fuimos a hacer el check-in. Para sorpresa nuestra, los dueños del hostel eran argentinos. Sevilla ya nos recibía con los brazos abiertos.

Pero para contar los días en Sevilla, Cadiz y Marbella, hace falta otro post. La segunda parte de Andalucía. Este ya tuvo bastante. Andalucía II, coming soon.

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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