¿Como fue llegar a la mejor fiesta del mundo? | Tomorrowland 2014 | Volumen I

Este post tuvo su origen en Diciembre del 2013 cuando 4 amigos se sentaron alrededor mío y me preguntaron: “Lucho, ¿Querés venir a la Tomorrowland?” “¿Eh? ¿Qué es eso?”. Si sos de los míos, que pensaba que la Tomorrowland era una especie de Cosquin Rock europeo, te dejo este video para responder a la pregunta que supe hacer en su momento:

Ahora sí, ya estas en sintonía. Así fue como mis amigos me explicaron que era esta fiesta. Me pusieron el video en YouTube, me explicaron que era en Boom, un pueblito en Bélgica y que, básicamente, iban los mejores DJs del mundo. “No importa que no seas fanático de esa música, la fiesta vale la pena, haceme caso”. Y bueeeeeeno, hacia 3 meses que había llegado a Buenos Aires después de 6 meses viviendo en Londres y ya tenía en mente el próximo viaje. La idea era empezar en la fiesta pero después recorrer un poco más Europa. Porque viajar, siempre.

Lo particular de este viaje era que, excepto el destino inicial y el final (Ibiza), conocía todas las ciudades que pensábamos visitar. No importaba, volver con amigos a lugares donde estuviste siempre tiene un sabor especial.

En fin, asistir a la Tomorrowland no fue (ni es, ni será) algo fácil. Las entradas son limitadas y, básicamente, va gente de absolutamente todo el mundo. Hay que seguir una especie de pasos para poder asistir, teniendote que pre-registrar en una fecha particular y después, en la fecha que los organizadores te indican, aspirar a sacar una entrada online. Eso sí, competis contra todo el mundo y contra la velocidad de las conexiones de internet ya que bueno, en Argentina no son muy veloces que digamos. Nadie te asegura que, aunque estes pre-registrado, vas a tener tu entrada. Es más, las chances de conseguirlas son mínimas.

Yendo en contra de lo lógico, fiel a nuestro estilo, sacamos el pasaje antes de tener las entradas. Porque vamos a ser honestos, esto de no arriesgar no tiene gracia. Así que en Diciembre ya teniamos los 5 pasajes con destino a Londres y otros 5 pasajes de tren Londres – Bruselas. Creamos el grupo de Whatsapp correspondiente y listo. Solo faltaba una cosa. Las entradas. Porque sensatos, siempre.

Imagenes de lo que fue la Tomorrowland
Imagenes de lo que fue la Tomorrowland

Cada uno cumplía su rol en el grupo. Uno era el que tenía amigos que ya habían ido a la fiesta y nos pasaban consejos. Otro era el encargado de pasarnos videos para que vieramos y quisieramos teletransportanos a Boom. Y bueno, asi todos. El mio era un rol un poco, digamos, clave. Saber en que fecha había que pre-registrarse. En que fecha se sacaban las entradas. Averiguar que tipo de entrada nos convenía, hacer las cuentas, etc etc etc. Había entradas de todos los colores. Encima en el 2014, año en el que fuimos, la fiesta cumplía 10 años, y decidió festejar dos fin de semanas. Por lo cual había mas chances de conseguir las entradas. Aunque también había más gente decidida a ir. Podes asistir un solo día, dos o tres. Podes asistir los 3 días y acampar ahí mismo. Podes llevarte tu propia carpa o alquilar una ahi. Podes pedir un cuarto con camas, un cuarto VIP, y todas las alternativas que te imagines, hasta volar con un avión que dice Tomorrowland en los costados. Mientras más lujos involucraba la opción, más caro era, obviamente.

Luego de debatir y hacer cuentas, habíamos decidido ir el segundo fin de semana entero y alquilar una carpa ahí mismo. Nos pre-registramos (varias veces, lo que llevó a que algunos hayan recibido mas de 40 mails) y solo era cuestión de esperar. Sabíamos que las chances eran pocas así que el día de la compra de entradas teníamos que estar todos con nuestras notebooks firmes frente a la pantalla, con los números de tarjetas de crédito aprendidos de memoria y lúcidos para ver que tipo de entradas quedaban.

Llegó el día y la situación era esta: Yo solo en mi casa un día sábado a la mañana, con 3 notebooks prendidas y mis 4 amigos sin aparecer. Uno se quedo dormido y los otros 3 se fueron a jugar a un torneo de fútbol a un country. Porque responsables, siempre.

Mi situación antes de comprar las entradas
Mi situación antes de comprar las entradas

No había tiempo para quejarse así que, café de por medio, me dispuse a comprar las entradas. F5 se transformó en la tecla que más apreté ese día, con la ilusión de, cuando el reloj marcase la hora indicada (creo las 11 am) poder estar primero en la cola virtual para adquirir las entradas. Obviamente no pasó. El sistema me mandó al fondo de la cola y me pidió que esperase pacientemente SIN apretar F5 a que llegara mi turno. Le hice caso pero las entradas se agotaron. Si el día había empezado mal, estaba terminando peor. No teníamos entradas para la fiesta. Teníamos pasaje, un grupo de Whatsapp, todos nuestros amigos al tanto de a donde ibamos, pero no teníamos entrada. Pequeño detalle.

La cosa se ponía peor ya que las entradas contaban con un mecanismo de seguridad e identificación tan sofisticado que anulaba la reventa. Cada uno que compraba la entrada era obligado a ingresar sus datos personales. Acto seguido, el brazalete (que hacía de entrada) era codificado con estos datos y solo esa persona podía acceder a la fiesta con ese brazalete.

Después de algunos días de luto y poca conversación, decidimos volver a la carga. Tenía que haber alguna manera de conseguir entradas por otro medio! No podíamos no ir. Quedarse afuera no era una opción. Así fue que hicimos de Google nuestro mejor amigo y llegamos a la siguiente conclusión: Existe una página llamada Viagogo que es una especie de revendedor oficial de entradas. ¿Seguridad que las entradas sean válidas? Ninguna. ¿Cuándo te enteras si las entradas son válidas o no? En la puerta de la fiesta. ¿Hay chances que te quedas afuera? Si, muchas. ¿Qué hacemos? Compremos las entradas en Viagogo.

El precio obviamente es más caro pero las ganas de ir a la fiesta eran las mismas que antes. O quizás más. Así que, luego de una reunión clave en mi casa, decidimos al otro día sacar las entradas por Viagogo. Y que sea lo que Dios quiera. Llamamos a los Bancos, autorizamos las compras, entramos a internet y… listo! Nos sonó el celular. Una persona hablando en un español forzado confirmándonos la compra y diciéndonos que en un par de meses se iban a poner en contacto con nosotros para decirnos los pasos a seguir y mandarnos los vouchers por mail. Y vos que te pones nervioso cuando compras una lámpara por Mercado Libre.

El riesgo que corríamos era muchísimo pero la felicidad que sentimos en ese momento es indescriptible. Ibamos a la Tomorrowland !!! Si después ibamos a poder entrar o no, era algo que se iba a resolver allá. Al menos ahora ya teniamos justificativo para tomarnos el vuelo y ese tren a Bruselas. El resto se iba a definir en Julio.

Pasaron los meses y la emoción era cada día más grande. El mail prometido llego y teniamos nuestras entradas impresas. Nos faltaba saber si eran legítimas. No pasaba un día sin que alguien hablara en el grupo de Whatsapp o sin que alguien twitteara algo como “Que levante la mano quien va a la Tomorrowland! o/“. Y la emoción se hacía cada vez mas insostenible cuando ibamos contando a nuestros conocidos a donde ibamos y todos, pero absolutamente todos, se qudaban atónitos y nos decian cuan afortunados eramos de estar donde ibamos a estar. Evidentemente estabamos yendo a la mejor fiesta del mundo y no nos habíamos dado cuenta.

Entre reuniones organizativas, armado de bandera para llevar, revelación del Line Up, videos en Facebook y fantasías sobre lo que nos ibamos a encontrar, pasaron los días y así llego el ansiado 23 de Julio. Por mi lado esa fecha representaba algo más. Después de ese viaje con amigos, no volvía a Argentina. Por lo tanto eso generaba un ambiente de tristeza en Buenos Aires que yo no sentía. Mi cabeza (y la de todos mis amigos) estaba enfocada en un solo lugar. Boom.

La bandera que días después iba a estar en Londres, Tomorrowland y varias ciudades más
La bandera que días después iba a estar en Londres, Tomorrowland y varias ciudades más

La entrada a Londres fue un trámite y también la llegada al Hostel. La noche del Jueves nos hospedamos en Londres para, bien temprano en la mañana siguiente, partir rumbo a Bruselas y de ahí, a Boom. Técnicamente deberíamos haber llegado a Boom el Jueves para poner nuestra carpa, organizarnos, y el Viernes despertarnos adentro del camping e ir al recital. La entrada que habíamos comprado nos lo permitía. No lo hicimos y llegamos directamente el Viernes.

Pero antes de tomar el tren nos faltaba una cosa. Algo clave. LAS CARPAS! Teníamos que llevar las nuestras (la entrada que conseguimos en Viagogo era sin carpa) y en Buenos Aires decidimos comprarla en Londres. “Va a ser mas barato ahí”. Ponele. En fin, eran las 6 pm de Londres y nuestra situación era: Música, bandera colgada en el cuarto del hostel, algunos tragos y charlas sobre la vida. De la carpa ni noticias. Bueno, decidimos hacernos los responsables y nos dividimos. Tan responsables fuimos que ambos grupos compraron carpas. ¿Eh? ¿Cómo? Asi es. En un fallo de comunicación que todavía sigue sin aclararse, ambos grupos se hicieron cargo de la compra de la carpa por lo que, a las 8 pm, teniamos 3 carpas para 2 personas, una carpa para 6, dos linternas y 6 bolsas de dormir (eramos 5). Porque solidarios, siempre.

Como volvíamos en algunos días al Hostel en Londres, decidimos dejar 2 carpas de 2 personas en el Hostel. El encargado nos dijo que no se hacía responsable si cuando volvíamos no estaban. A nosotros la verdad mucho no nos interesaba. Asi que asi fue como, con una carpa de 6, una de 2 para los bolsos, y muchas pero muchas bolsas de dormir, nos tomamos el tren a Bruselas. Obvio, llegamos con lo justo a tomar el tren. Quisimos ir en colectivo, no pudimos. Tomamos taxi. En fin, el decálogo de las cosas que NO hay que hacer si queres ahorrar plata.

Llegamos a Bruselas y la emoción era increíble. Ya estabamos! Averiguamos a que hora salía el tren a Boom y nos sentamos a esperar. En el interín se nos acercó un chico argentino. Nos dijo que iba a la fiesta todo el fin de semana, pero que no tenía ni carpa ni bolsa de dormir. Increíble, alguien mas disparatado que nosotros. Nos miramos. Nos sobraba un lugar y una bolsa de dormir. ¿Viste? Solidarios siempre. Así fue que sumamos uno más a la aventura y nos tomamos el tren a Boom.

Boom, allá vamos
Boom, allá vamos
Tomorrowland 2014
Tomorrowland 2014

Bueno, pero ya escribí un montón y lo que viene es tan, pero tan bueno, que amerita una segunda parte. Si, quedate tranquilo, ¡entramos a la fiesta!

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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