Como cumplir un sueño en Phuket

¿Alguna vez me voy a olvidar de Phuket? Creo que nunca en mi vida. Me regaló 3 de las mejores semanas de mi vida y le dio a mi visita a Tailandia un toque especial, local, único. Phuket te va a encantar, me decian algunos. Phuket es lo peor de Tailandia, me decian otros. Phuket es carísimo, Phuket no es Tailandia, Phuket, Phuket, Phuket. Abrumado por tanto comentario, preferí no generarme expactitvas y enfocarme en mi objetivo principal: 21 días de voluntariado como profesor de primaria en una escuela internacional de Phuket. ¿Cómo iba a ser? No lo sabía. ¿Qué me iba a encontrar? No tenía idea. ¿Estaba ansioso? Demasiado. ¿Miedo? Mucho. ¿Feliz? Como pocas veces en mi vida. Iba a ser maestro en Asia.

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Yendo un poco para atrás en el tiempo, hay dos caminos que tuvieron que cruzarse para cumplir este sueño.

Allá por fines del 2013, luego de ver por primera vez Into The Wild y luego de una gran charla con mi amiga Noe y otra gran charla con una persona que solía ser un gran apoyo por esos días, me había puesto una meta muy ambiciosa. Quería enseñar en escuelas en la mayor cantidad de países posibles. Hasta el momento solo lo había hecho en Londres y, de una manera más informal en Buenos Aires. Días después de esta charla, tuve la posibilidad de ser profesor en una escuela de Buenos Aires, agregando Argentina a los países de mi meta. Meses más tarde me encontre dando clases de Ingles en Brienza, Italia. Sin darme cuenta, la lista de países iba creciendo y mi meta se iba transformando en un sueño cada vez más factible.

Paralelamente a este camino personal, una persona (vaya uno a saber quien) un día tuvo una idea brillante y creo el sitio web Workaway.info. La metodología es simple. La gente publica ofertas de voluntariado, sea en sus casas, en granjas, en hoteles, en escuelas o en donde consideren necesario, ofreciendo hospedaje a cambio de las horas de ayuda. La gente (por lo general viajera) se alista a estas ofertas, en una especie de aplicación online, y queda a la espera de la respuesta. Los tiempos de voluntariado oscilan entre 1 semana y algunos meses y hay ofertas en casi todos los lugares del mundo.

Así fue que durante Abril, cuando pasaba unos días en Londres, encontré esta oferta en Phuket y apliqué online. Para mi (grata) sorpresa, un día después me respondieron aceptando mi solicitud y pidiendome algunos datos. 15 días después mi voluntariado ya estaba confirmado, hospedaje incluido. Ahora si, iba a enseñar en Tailandia.

Mi primer día en Phuket transcurrió en Patong, dos días antes del comienzo del voluntariado. Patong no es Phuket, Patong no es Tailandia. Básicamente es una calle llena de turistas ingleses y austrlianos, y locales ofreciendo todo tipo de shows y comidas, sin importar si es o no legal. La policía no mira por estas calles y todo vale. Si queres una noche para olvidar penas, probablemente Patong sea tu lugar. Pero no mucho más.

Al otro día hice el check-in en el hotel que el voluntariado me reservó, en Rawai, al sur de Phuket. Mi coordinador se reunió conmigo, me dijo a que hora me pasaba a buscar el micro escolar, como tenía que ir vestido, me sonrió y se fue.

Cuando entré a mi habitación, pensé que me habían hecho una broma. Un cuarto con una cama más grande que mi habitación en Buenos Aires, terraza con vista a la pileta, televisión, heladera, baño en suite. Nada mal para la vida de un mochilero, no? Así, entre gratas sorpresas y muchos nervios, me fui a dormir. Al otro día empezaba algo importante.

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8 30 am estaba parado bajo los rayos del sol (ya fuertes aunque fuera tan temprano) esperando el micro escolar lleno de nenes que iban a la escuela. Asia style, llegó con varios minutos de demora. El conductor me abrió la puerta, me sonrió y arrancó. 5 minutos después entraba en la escuela.

Phuket International School es una escuela internacional para chicos expat. ¿Qué es un expat? Personas que emigraron de su pais de origen hacia, en este caso, Phuket y residen en la ciudad. Familias de Finlandia, Rusia, Inglaterra, Gales, Irlanda, Italia, Austria. Estas familias quieren que sus hijos aprendan el inglés como primer idioma, y es por eso que los mandan a esta escuela. A su vez, paralelamente y en el edificio de al lado, existe la Ecole Jules Verne, o sea la Escuela de Frances, por si algún padre quiere que su hijo aprenda como primer lengua el francés. Ambas escuelas, aunque son independientes una de otra, dependen de la misma persona.

Desde nenes con 2 años (baby center) hasta chicos de 13, 14 años integran esta escuela. O sea, en un paralelo con el método argentino de aprendizaje, de jardín a los últimos años de Primaria.

Durante la semana todos alternan clases de matemática, lengua, sociales, naturales, informática, más clase de Thai y, los que asi lo requieren, ruso. La escuela crece a ritmo agigantado y no se puede creer como, en tan pocos años, logró tanto.

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El primer día Natasha, mi coordinadora, me dijo “Vas a ver que no te vas a querer ir”. Guardé esas palabras en mi memoria y, varios días después charlando con ella , le confesé que tenía razon. ¿Cómo te podes encariñar tanto con un lugar? ¿Cómo te podes encariñar tanto en tan poco tiempo? Los días pasaban y cada día disfrutaba más ir a la escuela. Escuchar el “Teacher Luciano” me daba piel de gallina y me generaba una hermosa sensación en la panza. Cada día era un sinfin de anécdotas y de cariño recibido. Los profesores, la mayoría de Irlanda, Gales e Inglaterra, me hacían sentir uno más. Era el más chico de todos, pero a ellos no les importaba. Me integraban en las charlas, me pedían opinión, me hacian participar, les hablaban a los chicos de mí, me mostraban el más grande cariño posible. Tanto es así que me invitaron a participar de un partido de fútbol de Profesores vs Padres y me dieron la cinta de capitán. “Teacher Luciano, this is for you”. Humildad y sencillez. Siempre.

Los nenes, un poco tímidos al comienzo, se empezaron a soltar de una forma que nunca hubiera imaginado. Si un día no me veian, al otro día venian corriendo y me abrazaban, acompañando el gesto con un “We miss you teacher”. Cada día era un cuestionario diferente al que me veía sometido, pero al que respondía con una sonrisa de oreja a oreja. ¿De dónde sos? ¿Qué haces acá? ¿Cuál es tu próximo país? ¿Cuántos países recorriste ya? ¿¡¿¡¿¡18?!?!?! ¿Los marcas en el mapa? ¿Qué idioma hablan en Argentina? ¿Sos amigo de Messi? ¿En serio sos amigo de Messi? ¿Me pasas su teléfono? ¿Le decis que venga a jugar con nosotros? ¿Esta muy ocupado con la final de la Champions, no? son las primeras preguntas que se me vienen a la mente. Cada uno un personaje diferente, cada uno con sus peculiaridades y cada uno con sus gestos que nunca voy a olvidar.

En mis ratos libres, los profesores que vivían en el mismo hotel que yo, se las ingeniaban para hacerme conocer las partes más lindas de Phuket. Las mejores playas, las mejores vistas, Old Phuket Town, la mejor “noodle soup”, la mejor sopa con no se que y no se que mas, el mejor mercado, el mejor cafe, el mejor licuado, el mejor, el mejor, el mejor. Para que me lleve el mejor recuerdo de Phuket.

Los días pasaron y mi estadía en Phuket (y en Tailandia) llegaba a su fin. Cada día era un diamante en bruto que hacía estragos en mi memoria. Me pedía que guarde cada cosa que pasaba. Enseñé informática, también matemática y les mostré como tocaba el piano. Les conté de mis viajes, les mostré donde quedaba Argentina en el mapa y vi una película con los más chicos. Almorcé todos los días con los profesores y les conté anécdotas de mis viajes. Les pedí consejos sobre mis próximas rutas y les prometí volvernos a cruzar. Les di lo mejor que tenía y, sin duda, todos ellos me dieron lo mejor. Mi viaje, ese viaje personal al que todo viajero se somete, empezó sin dudas en Phuket. Los días previos fueron un calentamiento. Mi mente encontró en Phuket y en esta hermosa escuela, el lugar perfecto para despegar y volar bien alto.

Miro para atrás y no puedo evitar sentir una felicidad enorme. De ese primer día con tanta ansiedad, donde, apenas llegado, me paré enfrente de nenes de 5 años y, pizarrón mediante, les enseñe a escribir la hora, a ese último día donde todos y cada uno de ellos venía corriendo, me daba un abrazo, me pedía que no me fuera y me decía que me iba a extrañar. Cuanto amor puede dar un nene. Que pocas preocupaciones tienen. Que pureza tienen en sus corazones. Que maravilla.

El lunes 1 de Junio mi Visa Tailandesa vencía. Me desperté, armé el bolso, me despedí de los profesores y me tome un bus local. Llegué a la estación de micros, esperé varias horas, y me subi a ese que me llevaba a la frontera con Malasia. Viajé toda la noche, llegúe 4 de la mañana, espere 2 horas, me tomé otro colectivo y me bajé en la frontera. Crucé caminando, con mi mochila a cuestas. Me marcaron la salida tailandesa en mi pasaporte, y la entrada malaya en el mismo. Llegué a la estación de tren y espere unas horas más. Finalmente llegó y me subí, con destino a Penang. Otra aventura comenzaba pero en mi mente tenía bien claro que lo que había sucedido en los últimos 21 días nunca se iba a borrar de mi memoria.

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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