Instan-Taneas de Puerto Princesa, Filipinas

“Las mejores cosas pasan cuando no te las esperas” “Es la magia de viajar, o no?”. Parados en la puerta de la Catedral de Puerto Princesa y, con un tono de voz bastante bajo, manteníamos diálogos breves, concisos y sinceros, envueltos en un trance que hace bastante no sentiamos.

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Sin quererlo, y en el afán de recorrer el puerto a pie en un dia lluvioso y nublado, llegamos a lo que, más adelante, calificariamos como una experiencia que nos movió internamente y que nos solidificó cimientos que nunca querremos olvidar. “No me animo a comulgar” “Veni, vamos”. Caminamos uno de los pasillos que más paz nos dieron a un ritmo lento y tranquilo, acompañado por música que salía de algún lado. Llegamos a destino y volvimos sobre nuestros pasos luego de haber cumplido nuestro cometido. Nos arrodillamos y cada uno mantuvo un diálogo interno en cuclillas. Antes, durante y después, tarareabamos las canciones y acompañabamos las oraciones en español, aunque ellos las cantaran o rezaran en filipino.
Sus ojos aparecieron mirándome, pidiéndome algo con una ternura que contadas veces vi. Saqué mi celular y en un segundo me quedé con un recuerdo que quedará por toda mi vida en mi memoria.
Él (del que no se el nombre y, seguramente, nunca lo sabré), asumo, se despertó en su casa de Puerto Princesa, con algún precario ventilador funcionando y una ducha de poca presión que con su agua fría aliviana la humedad y el calor de la ciudad. Mientras desayunaba junto a su familia, escuchaba los triciclos ir y venir, los multicab (un colectivo colorido que hace de transporte público en Filipinas) tocar bocinas y la lluvia caer por la ventana. Jugó con sus hermanos, corrió, gritó y saltó hasta hacer del techo, un piso. Almorzó algún plato típico en compañia de su familia y se empezó a alistar para ir a Misa. No se dieron cuenta pero se les hacía tarde. Apurados, se tomaron el multicab, se bajaron cuando la calle se cortaba, caminaron un par de cuadras y llegaron a la Iglesia. Encontraron un lugar al fondo, y ahi se quedaron viendo la ceremonia.
Mientras sus ojos se posaban en nosotros, nuestras mentes viajaban al pasado y recordaban peregrinaciones a Luján y viajes de misión. Sonrisas se nos dibujaban en nuestras caras y, si no hubiera habido tanta gente, nos hubieramos fundido en un abrazo. La Misa terminó y nos fuimos caminando a paso lento y calmo, felices por lo que habíamos vivido.
Ahora se me hace inevitable pensar en él, en que estará haciendo, en como será su futuro. Nuestros caminos, seguramente, no vuelvan a coincidir y nuestras miradas no se volverán a cruzar. Él va a disfrutar, una y mil veces, esa ducha fría que tanto espera y yo voy a buscar, sin éxito, una experiencia como esta, una experiencia de las que no se buscan y solo se encuentran.
En Filipinas también es el Día del Padre y él, seguramente, antes de irse a dormir, dirá lo que repitió varias veces durante este Domingo. “Feliz día Papá”.
Yo, soñando que él tenga la misma educación, la misma suerte, los mismos pilares que tuve en mi infancia, quiero escribir solo tres palabras más: “Feliz día Papá”.

Una Vuelta por el Universo. Dia del Padre en la Catedral de Puerto Princesa. Filipinas

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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