Instan-taneas de El Nido, Filipinas

Lo que empezó con un intenso diluvio se había transformado en un sol veraniego poco común en la temporada de lluvia filipina. Las Cabañas es una playa con arena blanca, palmeras y demasiado mar para la vista. Se encuentra a 4 kilómetros de El Nido. Caminando todo derecho llegas en 45 minutos. Nosotros teníamos ganas de bajar el abundante y pesado almuerzo que habíamos tenido. Ellos eligieron tomar un triciclo, el transporte por excelencia por estos pagos. Llegamos unos minutos después, pero no tardamos en encontrarlos. Eramos 8 y todos hablábamos español. En Filipinas.

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Fuimos los primeros en dejar las cosas y entrar al mar. Estadísticamente, en toda mi vida entre al mar 1 día cada 187 que viví. En Asia, vaya a saber uno porque, la estadística se revirtió. Bueno, dicen que esto de los cambios es bueno.
Las rocas en el fondo del mar amenazaban con dificultarnos nuestra estadía subacuática. Divisamos un espacio con solo arena. Nos dimos cuenta que la profunidad no aumentaba. Era constante. El agua nos llegaba a los tobillos. Nos paramos, giramos nuestra cabeza 360 grados y quedamos perplejos ante la inmensidad y la tranquilidad en la que estabamos sumergidos. Nos miramos y automáticamente decidimos sentarnos en la arena, como si estuvieramos en una especie de bar marítimo.
Ellos, poco a poco, se fueron tentando desde la orilla y se fueron sumando. Fue cuestión de minutos para encontrarnos los 8 sentados en el mar, perdidos en una isla de Filipinas, charlando de nuestras vidas, países e historias. Nos asombramos escuchando historias ajenas y nos enorgullecimos al contar la propia. Me sigue sorprendiendo cuan rápido se potencian los vínculos cuando uno viaja.
El sol se empezó a esconder poco a poco y las nubes, cual filtro de Instagram, se fueron tiniendo de un gris oscuro. Llegó el agua pero nos quedaba mucho por hablar. Solo nos paramos para ir a guardar nuestras cosas en un barco encallado que, asumimos, no iba a salir durante el día. Volvimos al mar y nos sentamos. Con una lluvia torrencial cayendo, terminamos nuestras historias e inventamos temas, esperando que la tormenta pase. Algo así como un concierto de Charly. Después de la tormenta siempre llega la calma, dicen. O algo así.
Cuando las últimas gotas caían sobre nuestras espaldas, me paré y le susurre algo al oído. Fui hasta el barco encallado y agarre mi celular. Quise materializar la imagen que tenía en mi mente hacía varios minutos. La inmensidad y nosotros. 360 grados de arena, mar y palmeras. Sin ruidos, sin gente, sin absolutamente nada. Solo 8 personas, sentadas en el mar abajo de un diluvio, creando lazos. Generando una memoria. De una manera hasta bizarra, entendimos que marcamos un día que iba a ser diferente a todos los demás, por habernos quedado charlando abajo de la lluvia. Nos asombramos al entender lo gratificante que es apreciar la simpleza de las cosas.
Desde la orilla se podía observar de una manera que ninguna cámara pudo, puede o podrá plasmarlo. Intenté hacer mi mejor esfuerzo. Después, guardé mi celular y volví a la ronda. Quedaba mucha lluvia por delante. Y muchas cosas por contar.

Una Vuelta por el Universo. Charlando bajo la lluvia. Las Cabañas. El Nido. Filipinas

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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