Cartas a vaya saber uno quien, Episodio IV – Balances

Para vos,

Hola ! ¿Cómo estas? Espero que todo bien ! Se que pasaron más de 3 meses, el tiempo promedio en el que suelo escribirte. Pero esta vez decidí esperar un poco más y escribirte cuando cumpliera 1 año consecutivo viajando por el mundo. Creo sos la persona indicada para contarle de mi balance. Por otro lado, quería probar mi independencia hacia vos, probar que puedo estar un mes más sin escribirte, sin contarte nada. No estuvo mal, tengo que admitirlo.

UnAñoFoto

En fin… Un año. 12 meses. 365 días. 8760 horas. 525600 minutos. 31536000 segundos. A partir de hoy, mira para atrás esa cantidad de tiempo. Elegí la unidad que quieras. ¿Listo? ¿Qué hiciste durante todo ese tiempo? Yo estuve viajando. 23 de Julio 2014. 23 de Julio 2015.
Podríamos hacer mas cuentas y llegar a la conclusión que de los últimos 2 años y 2 meses (o 26 meses o 790 días o 18980 horas o 1138600 minutos o11563200 segundos), más del 69% de ese tiempo lo pasé viajando. Pero, al menos hoy, no viene al caso.
Sentado en un sillón de una casa de Hong Kong, escribo estas líneas con la ilusión de expresar de la mejor manera lo vivido en este último tiempo. Se que no voy a poder. No se me ocurre la mejor manera de redactarlo. Escribí y borré infinidad de veces en menos de 15 minutos. Entendí que no hay formato ni estilo que me permita reflejar las memorias que guardo en mi cabeza.
Entendí que la felicidad no es un destino, sino una manera de transitar el camino. No quiero alcanzarla. No quiero llegar. No quiero encontrarla. ¿Sabes por qué? Porque entendí que si la encuentro, no sabría que hacer cuando llegúe. ¿Le doy la mano? ¿Le agradezco? ¿Y después qué? Prefiero el camino, prefiero la búsqueda, prefiero los momentos que hacen cada paso especial. Prefiero el sentimiento de adrenalina, de libertad, de satisfacción. Prefiero perseguir una utopía. Para poder seguir caminando, tranquilo. La prisa mata, acordate.
Entendí que hay bondad en el mundo, que hay almas dispuestas a ayudarte, por el solo hecho de dar, no importa el lugar donde se esté. Entendí que la única frontera que existe es la que delimitamos con nuestra mente. Entendí que acá o allá, la sonrisa es el idioma universal y que la confianza es un pilar indispensable.
Entendí que los lazos se potencian en el camino. Que abrir el corazón a desconocidos, que rápidamente se vuelven conocidos, nos permite desahogarnos y evaluar nuestras realidades. Nos permite ver otros puntos de vista. Ver el panorama.
Entendí que viajar tiene un lado B y también se sufre. Y mucho. Porque sino no se disfrutaría tanto. Entendí que hay amores fugaces que aparecen y marcan como nuestro primero amor. Entendí que se van y cuesta como la peor despedida. Entendí que vuelven a aparecer, porque las rutas de los viajeros siempre se cruzan. Entendí que después de cada despedida hay un nuevo comienzo. Entendí que no voy a entender nunca como manejar una despedida. Y lo acepté. Entendí que puedo dejar una huella donde quiera. Y acepté el desafío. Entendí que puedo enseñar en cualquier parte del mundo y, lo más importante, que puedo aprender en cualquier parte del mundo.
Entendí que viajar liviano es reconfortante. Que es necesario liberar peso. Entendí que cuando más peso llevo, menos cómodo me siento. Entendí que las cosas materiales no me alegran. Entendí que si lo hacen las personas y sus anécdotas. Entendí la importancia de despojarse de prejuicios y de aferrarse a valores universales, como la humilidad y la sinceridad.
Entendí que el pasado tiene que ayudar, pero no atar. Que los recuerdos sirven para potenciar, pero cuando se encaprichan en aferrarnos al piso, es hora de guardarlos por un tiempo largo. Entendí, finalmente, que uno solo conserva lo que no amarra.
Entendi que las amistades se potencian a la distancia y que sin ellas no entenderia nada.
Entendí que para ser ejemplo, no hay que pensar en serlo. Entendí que siendo feliz se motiva al otro. Y entendí que necesitaba entender eso para seguir adelante.
Entendí que el concepto de normalidad varía de una persona a otra. Entendí que la locura es el mejor remedio contra la rutina, aburrida y monótona. Entendí que para algunos, esa rutina es sinónimo de felicidad. Entendí que para mi no.
Entendí que dar una vuelta por el universo es lo que quiero hacer. Entendí que no me interesa pensar en una fecha de regreso ni en que será de mi vida de aca a 10 años. Entendí que es más emocionante no saber que va a pasar mañana. Entendí como ser feliz.
Necesito tu ayuda. Concentrate un par de minutos. Pensa en los 3 momentos más felices de tu vida. ¿Listo? ¿Te diste cuenta que tienen que ver con personas y no con objetos? ¿Viste que son anécdotas que siempre van a quedar guardadas en lo más profundo de tu ser? Bueno, eso me pasa a mi. Todos los días. ¿Ahora entendes por qué soy tan feliz?
No te desconcentres por favor. Necesito tu atención un ratito más. ¿Cuál es el contrario de luz? Si, oscuridad. ¿El de amor? Odio, creo. ¿El de día? Noche. ¿Y el de un sueño? Preguntale al que tenes al lado si queres. Bueno, deja de pensar. No tiene un antónimo. No tiene una oposición. No hay nada que se oponga a soñar. ¿Entendes por qué es tan fácil decidirse a vivir un sueño?
Lo que no puedo entender es porque no estas viviendo el tuyo.

Estes donde estes, que estes siendo feliz!

Lucho

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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Acerca de mi

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