Instan-taneas de Hong Kong

Mientras cerraba los ojos y escuchaba música en la noche filipina, mi celular sonó, avisandome que tenía una notificación. El momento en donde cierro los ojos y escucho música es mi momento de descanso, el momento donde me saturo de tanta tecnología, tantas redes sociales. Es mi momento de descanso, laboral y personal. Viajo al presente, pasado y futuro con las letras de infinidades de artistas. Deje pasar el tiempo y finalmente, cuando abrí los ojos, deslicé mi dedo sobre el teléfono para abrir la notificación.

Cenando con Mo y su mama (que sacó la foto)
Cenando con Mo y su mama (que sacó la foto)

“Vimos tu perfil de Couchsurfing y tu historia, me interesa mucho. Se lo mostré a mi mamá y le encantó, quiere invitarte a cenar cuando estes por Hong Kong.” Palabras más, palabras menos, ese era el mensaje que Mo me había enviado, desde alguna tablet, smartphone o notebook.

Los días pasaron y cuando el viaje me depositó en este gigante asiático, nos encontramos con Mo durante el día y me llevó a recorrer la ciudad de una manera más local. Mientras los turistas al lado nuestro se sacaban las típicas fotos, ella me contaba alguna que otra historia secreta, me recomendaba lugares no tan comunes y me daba una visita por su facultad. Llovía fuerte, para variar. Pero se las arregló para mostrarme el otro lado de Hong Kong, por momentos tan parecido a Londres.

Encerrada en una timidez que poco a poco se iba diluyendo, me contó que en su casa se cenaba alrededor de las 7 de la tarde. Me preguntó si estaba bien para mí. Asentí y cuando la el reloj se iba acercando a la hora de la cena, emprendimos la vuelta a su casa. Muchos edificios juntos, infinidad de ascensores y barrios chinos típicos, ese lado oculto y casero de las ciudades que toda persona debería conocer. Ese lado donde se ve como la gente es, como vive, como se mueve.

Dos habitaciones, un living XS, una cocina y un lugarcito para su tortuga. Así estaba distribuido la casa de Mo y su mamá. Ella me abrió la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, me dio la bienvenida a Hong Kong y me invitó a sentarme. Puso la mesa y empezó a traer lo que, al final, serían alrededor de 5 o 6 platos diferentes. En la cultura china la comida se pone en el medio y todo se comparte. El mejor cerdo agridulce que recuerdo encabezó la noche, que tuvo camarones, arroz, fideos, panceta con cheddar y el postre típico de Hong Kong, del que obvio no puedo recordar el nombre.

Charlamos de mi vida, de sus vidas, de mi historia y de sus historias. Me preguntaron una y mil cosas y ante cada respuesta surgían mil preguntas más. En un momento de impass miré a mi alrededor. Por un segundo me di cuenta. Estaba cenando en Hong Kong con una familia local. Me sentía como en casa. Se me dibujó una sonrisa e inmediatamente supe que estaba ante una memoria imborrable de mi viaje y vida.

Se hacía tarde y me tenía que ir. Las saludé y bajo la promesa de algun día volver a cenar a su casa, me fui hasta el subte. Me sumergí en el Hong Kong frenético de transporte y gente, con su puntualidad británica. Caminé las últimas cuadras al hostel bajo una sonrisa. Mientras mis compañeros de cuarto contaban su día, yo por dentro pensaba lo afortunado que era de haber conocido el verdadero Hong Kong y su lado H.

Una Vuelta por el Universo. El lado H de Hong Kong. Hong Kong.

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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Acerca de mi

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