Instan-taneas de Muang Khua. Laos

En un lenguaje de señas mezclado con algunas palabras de inglés, intenté explicarle a la chica de la farmacia que me dolía la muela. Ella, con señas y dibujando en una hoja en blanco, me indicó cual remedio necesitaba y cuantas veces por día debía tomarlo. El dolor era insoportable. Pagué, le sonreí, agradecí y me fui caminando por las tan tranquilas calles de este pueblo, mi última parada en Laos.

Tomé la primer dosis y caí envuelto en un profundo sueño, del que me desperté cuando la tarde estaba cayendo. Tomé un poco de mi agua y, después de otra (larga) vuelta por los alrededores, volví al escondido bar de mi guesthouse, que también me servía como punto panorámico. Café mediante, me quede viendo el río y el reflejo del sol en el mismo. Los barcos, la gente que entraba y salía de éstos y el sonido del silencio.

Mis ojos, traicioneros y ciertamente no uno de muy puntos más fuertes, me mostraban unas cañas de pescar, allá a lo lejos. Alguien estaba consiguiendo la cena para su familia. Sería tan simple como conseguir algún pescado, volver corriendo, asarlo y disfrutar la cena con sus seres más queridos. Sería tan simple pero tan estresante. ¿Qué pasa si no consiguen nada? ¿Les habrá pasado alguna vez? ¿Sentirán una angustia diaria por no saber que es lo que les depara el día siguiente? De repente vi varios puntos en común con mi vida por esos (y estos) días.

Mis ojos quedaron hipnotizados en el paisaje y el horizonte. No podía moverlos. No se querían ir. Fueron más allá y se perdieron en los verdes montes. ¿Habrá gente viviendo ahí? ¿Cómo será su vida? Sin dudas son felices. Todos en Laos lo son. ¿Cómo será vivir ahí? ¿Cómo será despertarse y ver todos los días el río? ¿Cómo será esperar por el atardecer? De vuelta, sentí algunos puntos en común.

Mis ojos recorrieron el río y se mezclaron con el reflejo del mismo. Por un segundo pude sentir que se cruzaron con los ojos de los otros. Ellos seguían con su tarea. Yo con la mía. ¿Se volverán a cruzar, alguna vez? Por un momento me sentí parte del paisaje. ¿Qué tienen los detalles, que te hacen ver más allá de lo que una simple mirada puede ver? ¿Qué tienen los detalles qué te hacen fusionarte con tu entorno?

Sacudí mi cabeza, la noche caía y era hora de volver. Volví a mi habitación. Era hora de mi remedio. Lo tomé y me dormí. Me desperté, armé mi mochila y, caminando, me fui a esperar el transporte para cruzar a Vietnam. Mientras, tenía recuerdos de la tarde anterior. ¿Habrá sido real? Chequeé mi celular y vi una foto. ¿Cómo llegó ahí? Si está, tuvo que haber pasado. ¿O seguiré siendo parte de esta fantasía?

Hola! Mi nombre es Luciano y soy el creador de Una Vuelta por el Universo y Just DOxIT. Me considero un Ingeniero nómade. Me fui de casa hace ya mas de 4 años y todavía me queda mucha mas ruta por recorrer. Venis conmigo?

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