5 consejos para enfrentar la soledad en un viaje

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Viajar es algo hermoso. No hay vuelta que darle. Es sanador. Nos permite ver las cosas desde otra perspectiva. Nos abre nuestra mente y nos llena de una adrenalina de la que nunca nos quisiéramos desprender. Es el combustible que nuestro cuerpo, y principalmente nuestra mente, necesitan para seguir funcionando.

Muchas veces viajamos por vacaciones. Otras como un estilo de vida. A veces nos vamos para escaparnos de problemas que nos atormentan. Muchas otras para empezar de cero, haciendo borrón y cuenta nueva. Varias veces viajamos con amigos, con una novia o novio, o con nuestra familia. Y muchas veces lo hacemos solos.

Son estos viajes, los que hacemos en soledad, los que nos ponen ante los mayores desafíos. Toda decisión pasa por nosotros y somos los responsables de cualquier elección que hagamos. Y también, aunque no queramos, vamos a atravesar momentos donde nos sintamos solos, tristes y un poco perdidos. ¿Cómo hacemos para enfrentar la soledad viajando solo?

Respeta tus tiempos

Si. Estar triste es parte del trato. Es parte del viaje. Es parte de la vida. El que te diga otra cosa, miente. ¿Te cuento algo? Necesitamos estar tristes. Necesitamos estar abajo para volver a subir. Necesitamos una crisis para poder reinventarnos. Por eso, cuando estes viajando y no sientas esas ganas de ir a recorrer, de hablar con los amigos que fuiste haciendo, o con la gente del hostel, o con tu familia, o con quien sea, simplemente no lo hagas. No tiene nada de malo. Respeta tus tiempos. Hay días que, por más fuerte que brille el sol, nuestra mente nos pide quedarnos acostados mirando una película, leyendo o simplemente pensando. Tu mente y tu cuerpo son sabios. Escuchalos. No lo consideres como un malgaste de tu tiempo. Considéralo como una inversión a futuro.

Se sincero con vos mismo

Cuando viajamos solos, no podemos mentirnos. No podemos ocultarnos cosas ni querer convencernos de una realidad que no es. No podemos, porque si lo hacemos, nos estamos perjudicando a nosotros mismos. Aunque cueste, aunque sea doloroso, aunque nos de vergüenza y aunque no queramos admitirlo, tenemos que aceptar nuestros errores. Tenemos que buscar adentro nuestro para ver lo que nos pasa. Tenemos que ser cien por ciento sinceros con nosotros mismos. Es la única manera de poder seguir en la ruta.

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Sin mentiras. Sin censuras. Ese es el trato que debemos hacer con nosotros mismos. Olvidemonos de esa falsa idea en donde creemos que hay alguien, en algún lado, juzgándonos sin que nosotros podamos verlo. Nadie nos juzga. Nadie nos apunta con un dedo. Nadie nos etiqueta. Y, en caso que haya alguien que lo haga, que no nos importe. Aceptemos nuestros errores. Y también nuestras virtudes. Seamos honestos con nosotros mismos para así corregir lo que haga falta y potenciar lo que nos beneficia.

Si viajaste para escaparte de un pasado tormentoso, entende que hasta que no lo superes, ese pasado te va a perseguir a donde vayas. Si te subiste al avión para sanar un corazón roto, hasta que no estes en paz con vos mismo, el corazón nunca va a cicatrizar. Si decidiste empezar de cero en un lugar lejano, deja de poner excusas y empeza a hacerlo. Somos los responsables de nuestras decisiones.

Abre tu mente y tu corazón

A veces estamos viendo las cosas desde una perspectiva equivocada. A veces nos agobiamos con voces mentales que dan vueltas en círculos. A veces necesitamos una voz ajena, que poco sepa de nosotros, para volver al camino correcto. No te cierres. No juzgues. No etiquetes. Abre tu mente y predispone a conocer gente de las más diversas culturas. El viaje es un largo camino en donde diversos personajes van a ir apareciendo al lado del camino. Si nosotros nos ponemos una venda en los ojos, no vamos a verlo y, probablemente, nos perdamos de varias palabras que algún día necesitemos.

Ojos bien abiertos y las vendas para cuando nos lesionemos, por favor. Corazón dispuesto y a entender que, a veces, para combatir la soledad, necesitamos de esos desconocidos que, prontamente, se convertirán en amigos.

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Explora todas las opciones

Puede pasar que no sepamos por dónde arrancar. Que en nuestro hostel no sentimos las mejores vibras para conectar con la gente. Que es temporada baja y hay poca gente. Que esto o lo otro. Bueno, hay muchas opciones allá afuera para que podamos combatir la soledad.

Hay plataformas online en donde se organizan encuentros entre viajeros o viajeras, durante casi todos los días o noches de la semana. Viajeros o viajeras que, capaz, están en la misma que vos, que no saben como empezar o que, sencillamente, no se animan. En el peor de los casos, disfrutaste una cerveza con un desconocido. Nunca viene mal, ¿no?

Prueba los voluntariados. A veces parar por unas semanas es una inversión necesaria para seguir nuestro viaje. En los voluntariados conocemos mucha gente que, probablemente, este en nuestra misma sintonía. Tanto el anfitrión, como otros voluntarios, como gente que conozcamos durante nuestra experiencia. O, incluso, conozcamos gente con una historia parecida a la nuestra y tenga mucho para contarnos.

No te cierres. Hay muchas maneras de conocer gente durante el camino y, lo más importante, todos tienen algo para enseñarnos.

Si otros lo hicieron, ¿por qué vos no?

En esos momentos donde creas que no podes. En esos momentos donde colapses. En esos momentos donde no sepas como seguir. Es en esos momentos que tenes que pensar en todas las personas que lograron viajar solas. Todas esas personas, seguramente, afrontaron lo mismo que vos estás afrontando en estos momentos. Entonces, si ellos pudieron, ¿por qué vos no?

A cien problemas, cien soluciones y una más también. Siempre, siempre, hay más soluciones que problemas. Esa es una máxima que no te podes olvidar. Van a haber muchos contratiempos en el camino. No te desmotives. Es solo cuestión de paciencia, perseverancia y confianza.

Inspirate con historias ajenas. Motivate con palabras de tus seres queridos. Encontrá la forma que consideres necesaria, pero no te tires abajo. Confía en tus virtudes. Comete el mundo, haceme caso.


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