Cartas a vaya saber uno quien, Episodio VI – Homenajes

Posteado por | No Tags | Cartas a vaya saber uno quien · Reflexiones en ruta

Para vos,
Hola! ¿Cómo estas? Increíblemente, mi reloj biológico no se activó y me olvidé de escribirte una carta el mes pasado. La verdad, ese olvido me generó cierto alivio. O una sensación que todavía no pude descifrar.
Estos días estuve releyendo las cartas que te escribí. Siempre me hace bien ver que pensaba tiempo atrás y porque rutas andaba. Me hace apreciar lo vivido y enorgullecerme con las metas cumplidas. Después estuve pensando que escribirte. Quería hacerlo hace unos días pero no encontraba el tiempo.

Ayer me fui a dormir con una noticia muy triste. Dos chicas argentinas que andaban de vacaciones por Ecuador, fueron asesinadas. Así, en un abrir y cerrar de ojos, acabaron con sus vidas, y mancharon para siempre la de sus seres queridos. Que locura. Que tristeza. Que ira.
Me cuesta creer (y aceptar) que en el mundo haya gente así, despues de todas las cosas que vivi, vivo y, estoy seguro, viviré. Estos meses terminé de recorrer el Sudeste Asiático, enseñé Inglés mucho tiempo en Vietnam y conocí mucha gente de enormes valores y vivencias, gente que seguro si las conocieras serían tus amigos. Sin ir más lejos, una de esas personas me acompaña en esta nueva aventura. También volví a Argentina un tiempito y pase días con mi familia, mis amigos, mis seres queridos. Lo disfruté, y mucho.
Y después empezó un nuevo capítulo. Me tomé un avión a Australia, ¿sabías? Conocí un nuevo país, un nuevo continente, una nueva cultura. Mi idea es quedarme un tiempo largo acá, trabajando por todo el país.  Estoy feliz. Muy. Esto es otro mundo.
Pero despues agarro el celular y leo noticias como las de Ecuador. Noticias que entristecen las aventuras de los viajeros, noticias que manchan la bondad que hay en el mundo, noticias que une a todo el mundo en un mismo sentimiento. Me cuesta imaginar la tristeza que sentirán las familias de estas dos chicas. ¿Y sus amigos, que las esperaban ansiosas para escuchar sus anécdotas? ¿Qué será de los asuntos pendientes de estas dos chicas? ¿Qué pasará con los sueños sin cumplir? ¿Qué derecho tenían estas dos personas para robarles las metas y las ganas de seguir viviendo? ¿Por qué?
Me imagino a mi familia preguntando, ¿por qué se subió a ese auto? ¿por qué se fue de viaje? ¿por qué contactó a esa persona? ¿por qué no se quedó en casa, con una vida armada? ¿por qué fue en busca de nuevas aventuras? ¿Por qué?
Que raro es viajar. Y que rara es la vida del viajero, que te aleja de tu primer casa, pero te conecta con todo el mundo. Que rápido se vive, cuan día a día es todo. Me invade un gran pesar, un sentimiento de congoja, tristeza. Un sentimiento gris. Pero espero que, para enorgullecer a estas dos almas mendocinas, la gente siga viajando, la gente siga conociendo, la gente siga recorriendo. Espero que la gente sea más viajera y menos turista. Espero que la gente sea mas curiosa y tenga menos miedo. Espero que la gente se anime. Que de un paso adelante.
Recorramos los caminos que ellas no pudieron recorrer. Conozcamos la gente que ellas no pudieron conocer. Tengamos las charlas que ellas no pudieron tener. Lloremos las lágrimas que ellas no pudieron llorar. Extrañemos a la gente que ellas no pudieron extrañar. Abrazamos a los desconocidos que ellas no pudieron abrazar. Para así, un día, encontrarlas en el cielo y agradecerles. De la mejor manera. La manera que ellas hubieran querido.
Estes donde estes, que estés sonriendo.
Lucho

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