Cómo me financio mientras viajo por el mundo

Posteado por | · · | Vivir viajando

Voy a contarte, si me dejas, una historia real. Una historia llena de desafíos, obstáculos, esfuerzos, pocas horas de sueño y, por sobre todo, satisfacción y orgullo. Cómo me financio mientras viajo por el mundo.

 

Antes de empezar, me veo en la obligación de admitir dos cosas. Una, asumo, te va a gustar. La otra, no lo sé. Es que a veces la gente piensa que es fácil y, si no lo es, lo abandona. Qué se yo. A mi el camino más corto siempre me hace sospechar. Me da espina. Y esa espina, me pincha.

 

Dos cosas, en eso estábamos. La primera. Se puede. Quédate tranquilo, que se puede. Es posible viajar por el mundo y financiarte en el camino. Si alguien te dijo lo contrario, esta mintiendo.

 

La segunda, es difícil. Muy. Requiere muchas horas de esfuerzo y muchísimas horas de trabajo, más que en una oficina, por ejemplo. Si alguien te dijo lo contrario, esta mintiendo.

 

¿Cómo me financio, mientras viajo por el mundo? Te lo voy a contar, a mi estilo. Ya sabes. Y con las herramientas que yo descubrí. Hay varias más. Algunas que decido no usar y otras que no se de su existencia. No esta ni bien, ni mal. Es mi verdad.

 

Y eso es algo que, creo, todos tenemos que saber si vamos a decidir viajar por el mundo. No hay una única verdad. Hay muchas. Y todas tienen algo de cierto. Y a todas hay que respetar.

 

Dos formas principales de generar ingresos

 

Hay dos maneras de generar ingresos mientras viajamos y de, por lo tanto, ahorrar mientras estamos en la ruta. Y acá hay que hacer un parate para hacer una aclaración. Generar ingresos no tiene porque ser, siempre, un ingreso de dinero a nuestras cuentas bancarias. Si vemos la generación de ingresos como únicamente eso, estamos cometiendo, al menos para mí, un error.

 

¿Qué pasa si, por ejemplo, conseguimos hospedaje por 1 mes de manera gratuita? ¿Acaso no estamos generando un ingreso, al no pagar por un lugar donde vivir por todo ese tiempo? No obtenemos el dinero de manera tangible. No vemos la plata entrar a nuestra cuenta bancaria. Pero estamos generando un ingreso, de manera implícita. Estamos ahorrando en hospedaje por, al menos, un mes. Redujimos una variable a cero.

 

Reducir una variable a cero es, justamente, la primera forma de generar ingresos. Puede ser hospedaje, transporte o comida. No importa cual. Pero si reducimos, de alguna manera, una variable (o todas) a cero, estamos ahorrando (mucho) dinero. Y nos estamos financiando. Porque nuestros ahorros, los que traíamos desde antes de viajar, rinden mucho más.

 

En una especie de formula matemática, tenemos que lograr que nuestros gastos tiendan a 0 y que nuestros ahorros tiendan a infinito.

 

La segunda manera de generar ingresos es la que, asumo, estuviste pensando desde que arrancaste a leer este artículo. Y es la de conseguir algún tipo de actividad que nos permita generar ingresos tangibles. Alguna actividad por la que seamos remunerados, y que la podamos hacer mientras nos movemos. Un artículo, un vídeo, una página web. No importa.

 

Tranquilo, o tranquila. No voy a dejar de escribir justo acá. Ahora si, vamos a entrar en detalle e intentar contar un poco más sobre las distintas herramientas que uso para llevar a cabo estas dos maneras de generar ingresos. Pero necesitaba, antes, hacer la aclaración que hice.

 

Ahora si, vamos.

Como me financio mientras viajo por el mundo

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Generando ingresos mientras viajo

 

Mis ingresos no vienen de una sola fuente. Cómo decía un amigo en Australia, “no me gusta poner los huevos en un solo nido”. O algo así. Tengo diferentes formas de generar ingresos. Algunos meses las combino, y otros elijo una en particular, sea por necesidad o por gusto. A veces me siento más inspirado y escribo todo el mes. A veces tengo ganas de hacer más páginas webs y le dedico más tiempo a eso. En fin, lo que me haga más feliz en ese momento.

 

 

Escribir artículos

 

Con el paso del tiempo, fui desarrollando un gusto especial por la escritura. Si bien me recibí de Ingeniero en Informática, donde hay más números que letras, siempre le tuve un cariño especial al hecho de escribir. Algo así como mi cable a tierra.

 

Allá por el 2014 nació Una Vuelta por el Universo, mi blog y mi manera de contarle al mundo que siento cuando viajo. Y, también, mi forma de desahogarme, de poner en algún lado lo que siento.

 

Las experiencias vividas durante el viaje, más horas de lecturas de libros y algún que otro curso que hice, me permitieron escribir más y más y hoy, poder escribir para distintas compañías, en base a lo que he vivido.

 

Siempre lo hago con una pauta: no renunciar a mis valores. No acepto escribir algo que no siento ni algo a lo que no puedo impregnarle mi toque. Intento llegar a un acuerdo con el que me contrata y, si no lo logro, prefiero no aceptar el trabajo. De nada me sirve ganar plata haciendo algo que no disfruto.

 

No hace falta haber viajado más de 5 años para poder escribir sobre viajes ni tampoco hace falta tener un master en Letras y Literatura. Es intentar encontrar tu diferencial y buscar una manera distinta o especial de contarlo. Si, por ejemplo, sos fanático del café y recorriste todas las cafeterías de, digamos, Buenos Aires, ¿por qué no buscar una manera única de contar tus experiencias y plasmarlo en una hoja?

 

A la hora de escribir, animarse es clave. Perderle el miedo a la hoja en blanco. No dejar que las críticas nos afecten. Aceptar las críticas constructivas y descartar las que destruyen. Confiar en nosotros y en el diferencial que podemos aportar. Es muy importante.

 

Hoy en día hay muchas plataformas online que buscan generar contenido y pagan por colaboraciones de distintas personas. También hay revistas de viaje, de motos, de café y de cualquier especialidad que se te ocurra. Es cuestión de investigar un poco, seleccionar las que se ajustan a nuestros valores y formas de escribir, y mandarles un mensaje. Capaz algunas no respondan, otras nos digan que no pero, tarde o temprano, va a llegar esa respuesta afirmativa pidiéndonos nuestro primer artículo. Acuérdense.

 

Páginas web

 

Como contaba antes, me recibí de Ingeniero en Informática y, por lo tanto, tengo cierta facilidad hacia el desarrollo de páginas webs. Seguramente pensaras que esto puedo hacerlo por el título universitario que tengo y que, si vos estudiaste una carrera diferente, no podes hacerlo.

 

Error. 404 Page not found. (Chiste nerd, perdón). Si bien es cierto que haber estudiado lo que estudié, me permite entender de una manera más fácil algunas cosas o ciertos lenguajes, tiendo a enfocarme en lenguajes de programación simples, que me permitan tener un producto terminado en pocos días (o semanas).

 

¿Por qué? Como decía antes, hacer páginas webs no es mi único ingreso (y, para serte sincero, es el que menos disfruto hacer). Si paso horas y horas, todos los días, programando páginas webs en lenguajes complejos, no puedo escribir, ni viajar tanto, ni dedicarle tiempo al blog o a mi. Y al cliente le conviene ya que, obviamente, le cobro menos dinero. El obtiene un producto de calidad, por poco dinero, y yo termino un trabajo en, casi siempre, menos de una semana o dos.

 

A lo que voy con esto es que, por ejemplo, hay páginas online como Skillshare o Lynda, donde uno puede, entre otras cosas, hacer cursos online (a veces gratis, a veces pagando una suscripción mensual) y aprender a hacer sitios web en, por ejemplo, WordPress. A algunos les llevará más tiempo. A otros menos. Pero poder, se puede.

 

(Skillshare o Lynda son una arista de lo que se conoce como Economía colaborativa. No solo ofrecen cursos de WordPress, sino de todo lo que se te ocurra. Estan muy buenas).

 

Generar contenido

 

A veces distintas marcas o compañías me contactan para que les genere, por ejemplo, videos sobre distintas ciudades, o que genere el contenido para un curso online sobre Como viajar barato por el mundo.

 

A veces, clientes me contratan para que les maneje sus redes sociales y que les suba contenido a sus canales, generando yo los textos para subir y también las fotos o diseños para el feed de Facebook o Instagram.

 

Depende el cliente, dependen lo que me pidan. Siempre me gusta resaltar este item (el de generar contenido) porque es uno que, constantemente, me saca de mi zona de confort. Por ejemplo, cuando me pidieron por primera vez grabar videos en una ciudad en particular, temblé de miedo. Pero nunca dudé en aceptar. Tenía los conocimientos básicos para, al menos filmar y empezar a editar. Se lo aclaré a la compañía. Les dije que iba a ir mejorando con el tiempo y ellos confiaron en mi y lo aceptaron.

 

Al principio las tomas me llevaban mucho tiempo y editar, días y días. Con el correr del tiempo, los vídeos salían más rápido y editar era cuestión de, a lo sumo, dos días. La práctica hace al maestro. Es cuestión de confiar en uno mismo, de tener paciencia y de estar dispuestos a aprender.

Como me financio mientras viajo por el mundo

¿Cómo consigo los clientes?

 

Esta es, capaz, una de las partes más difíciles del proceso. Primero porque hay que tener mucha paciencia. Segundo, porque hay que estar dispuesto a ser rechazados (con todo lo que eso implica en la sociedad) y tercero porque implica confiar en nosotros mismos y valorar lo que hacemos, cosa que no pasa todos los días.

 

Si bien a veces pasa que, mágicamente, nos llega un mensaje (o mail) de una persona que llegó a nosotros por recomendación de un amigo o porque vio tal artículo en tal página, no son muchos los casos en donde conseguimos clientes por arte de magia. Si no los buscamos, los clientes no van a venir. Y muchas veces buscar clientes, implica horas y horas atrás de una computadora, con un café al lado, mandando mensajes, los cuales solo unos pocos van a obtener respuesta.

 

Hay varias páginas online en donde se agrupan ofertas de trabajo para personas freelance, o nómadas digitales. Upwork y Workana son solo dos ejemplos. Son las que más uso. Seguramente haya muchas más pero, al menos ahora, me muevo con esas dos. Básicamente en estas webs diferentes personas postean ofertas de trabajo. “Busco alguien que me edite mis vídeos para mi canal de Youtube”, “Quiero una página web para mi negocio”, “Busco alguien que me traduzca un artículo al inglés”, y muchas más. Hay ofertas en todos los rubros.

 

En Workana, por ejemplo, hay mucha más demanda y los trabajos no se pagan tan bien. Pero bueno, al menos para arrancar, sirve. Después, cuando uno consigue algunos clientes, estos te empiezan a dejar reviews positivas (en caso que hayas hecho un buen trabajo) y todo se simplifica un poco.

 

En Upwork, los trabajos son siempre en inglés, lo cual pone un gran filtro a la hora de ver cuanta gente aplica a una oferta en particular.

 

Además de estas webs donde se suben distintas ofertas de manera diaria, también se pueden conseguir clientes “como en la vieja escuela”. Contactándolos nosotros mismos. ¿Soy bueno con WordPress? ¿Por qué no hago una investigación de mercado y empiezo a contactar a esos negocios que tienen un buen rendimiento pero no cuentan con un sitio web? ¿Soy bueno con el diseño gráfico? ¿Por qué contacto a diferentes pubs, discos o bares, ofreciéndoles flyers o el diseño de un menú?

 

Es cuestión de sentarnos, varias horas, encontrar nuestro diferencial y empezar a ofrecerlo. Sin perder la calma. La respuesta positiva va a llegar, tarde o temprano. Como ya dije, poder, se puede.

 

El blog no me genera ingresos

 

Como habrán notado, ninguno de los items que mencioné incluyó al blog. Si bien algunos clientes me contactan por medio del blog, o aceptan mi postulación porque ven en mi blog algo que les gusta, el blog, per se, no me genera ingresos. No tengo anuncios, excepto links de afiliados, en el blog, ni escribo posts patrocinados todo el tiempo. Es más, casi nunca lo hago. Y hay un motivo atrás de esto. O varios.

 

El primero es que nunca creé el blog con el fin de generar ingresos. Siempre fue una herramienta para plasmar, en algún sitio, lo que me pasaba mientras viajaba. Mis sentimientos. Mis logros. Mis fracasos. Mis ganas de compartirlo, y de desahogarme. Nunca quise que el blog fuera una herramienta para monetizar, sino que fuera algo genuino y auténtico. Como una extensión de lo que pasaba en mi cabeza. Y me prometí siempre cumplir esta premisa.

 

El segundo es que algunos años del blog vinieron de la mano de, por ejemplo, dos años de visa Working Holiday en Australia o, más cerca en el tiempo, 6 meses trabajando en Copenhague. Esto hizo que mis ingresos estuvieran cubiertos por otro lado. Trabajando de Barista en Australia o en Copenhagen, ganaba lo necesario para vivir. Si bien muchas veces estos trabajos me consumían tanto tiempo, físico y mental, que no me era posible escribir más de 2 carillas en una semana, también me permitieron generar ahorros para el futuro (no muchos, igual).

 

Hoy en día, mientras paso unos meses con Agos en Las Palmas de Gran Canaria, decidí lanzarme de lleno al mundo digital. No quería trabajar, por ejemplo, haciendo café. No porque no me gustara, sino porque, como dije antes, me consumía mucho tiempo y no podía enfocarme en escribir. Me animé y salí, una vez más, de mi zona de confort. Por suerte todo salió mejor de lo pensado. Es que los años anteriores, el blog estuvo en “época de siembra” y hoy se transformó en mi portfolio al mundo.

 

Igualmente, desde que llegué a Las Palmas, siempre mantuve una idea firme: Si el mundo digital no daba los ingresos necesarios, el blog no se vendía ni se tocaba. El contenido sería siempre el mismo y siguiendo la misma premisa. Prefería generar ingresos de otra manera, pero manteniendo siempre la esencia.

Financiarse mientras se viaja por el mundo

Reduciendo las variables a cero

Si no puedo ganar plata, o si no gano lo suficiente, mi objetivo es hacer que ese dinero, rinda más. No es lo mismo ganar 400 dólares al mes y estar viajando en tren por el Reino Unido, que ganar 400 dólares al mes pero estar viajando a dedo por los Balcanes.

La plata, en países como Macedonia, Hungría o Kosovo, va a rendirme mucho más que si me dedico a visitar los bares que frecuentaban Paul McCartney y John Lennon.

 

La idea general, pero no tan simple de ejecutar, es lograr que las variables principales que forman parte de un viaje, tiendan a cero. Transporte, comida u hospedaje.

 

Si durante unos meses decido moverme más y viajar por, por ejemplo, el Sudeste asiático, el transporte va a ser una variable fundamental en mi presupuesto. En vez de cambiar de ciudad cada dos días, ¿por qué no pruebo el concepto de Slow Travel, y me quedo unos días más en cada ciudad? No solo voy a disfrutar más estos lugares, sino que, al moverme menos, voy a gastar menos dinero en transporte.

 

¿O por qué no me animo a viajar a dedo? Hay muchos ejemplos de personas, ahi afuera, que lo han hecho por años y lo recomiendan 100%. Preguntenle a Dani y Jota, de Marcando el Polo.

 

Si voy a lanzarme de lleno al nomadismo digital y a trabajar desde mi ordenador, ¿por qué no paro unos meses y elijo vivir en un lugar barato que me permita pagar un alquiler más económico? No es lo mismo pagar 3 meses de alquiler en Barcelona que en Las Palmas de Gran Canaria, ni es lo mismo pagar 3 meses de alquiler en Berlín, que en Georgia. Viviendo, al menos por unos meses, en lugares más económicos, nuestro dinero va a rendir más y vamos a poder tener más flexibilidad a la hora de elegir que trabajo aceptar, o más tiempo a la hora de intentar buscar nuestro diferencial.

 

Estos son solo algunos ejemplos para intentar retratar la idea. Voluntariados. Housesitting. Couchsurfing. Hay muchas herramientas más que nos permiten ahorrar mientras viajamos y hacer que nuestros ingresos rindan más.

 

Hace unos meses escribí una serie de 3 artículos en donde cuento, a fondo, como ahorrar en hospedaje, comida y transporte mientras viajamos. Hace clic 🙂

 

Financiarse mientras se viaja no es fácil. No llega de un día para el otro y requiere mucho, pero mucho esfuerzo. Pero lo elegiría una y mil veces. Hago lo que quiero, desde donde quiero y cuando quiero. Si un mes vienen mis papás de visita, trabajo menos y disfruto más tiempo con ellos. Si un mes me siento más sedentario, me encierro en casa y trabajo 12 horas por día.

Encuentro el balance que me haga bien.

 

Como dije al principio, se puede. Y eso es lo único que importa.


2 Comentarios

Lu says:

7 julio, 2019 at 12:24 am

qué lindo! me encantó leerte porque estoy por emprender viaje y todas las herramientas que me apasionan son digitales. reafirmé que si se puede. abrazo!

Reply

luciano says:

20 julio, 2019 at 3:27 pm

Hola Lu ! Perdón por la demora en responder. Me alegro que te haya gustado y servido. Cualquier duda, obvio me preguntas!

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